Tengo pies pero no puedo andar
Tengo alas pero no puedo volar
Tengo brazos pero no puedo abrazar
Tengo sangre pero no tengo corazón
No tengo corazón, y no puedo sentir
Porque soy un árbol
Y mis pies son mis raíces, pero no puedo andar
Y mis alas son mis hojas, pero no puedo volar
Y mis brazos son mis ramas, pero no puedo abrazar
Y mi sangre es mi savia, pero no tengo corazón
Porque soy un árbol, y no puedo sentir
Soy un árbol
No puedo andar
No puedo volar
No puedo abrazar
No puedo sentir
Porque soy un árbol
Y quieto debo vivir
Pero aunque no pueda andar con mis raíces, puedo sentir la hierba fresca de la mañana en ellas,
Pero aunque no pueda volar con mis hojas, puedo sentir el viento frío del invierno y cálido del verano,
Pero aunque no pueda abrazar con mis ramas, puedo notar el peso de los nidos de los pájaros sobre ellas,
Pero aunque no pueda sentir con mi savia, puedo notar como late en mí
Notar como late en mí
Como doy frutos
Como crezco más alto que ningún otro árbol
Como hago silbidos con mis ramas al pasar el viento entre ellas
Como los enamorados se besan bajo la sombra de mis hojas
Como los niños me acarician para sentir mi tacto
Como las ardillas crían dentro de los huecos de mi tronco
Porque auque sea un árbol, y no pueda andar, ni volar, ni abrazar ni sentir, estoy feliz, más feliz que todos los árboles del bosque juntos, más feliz que los ruiseñores en la mañana, tan feliz, que aunque por fuera tenga corteza, brillo más que cualquier oro
Por eso soy feliz.
Gerardo G. C.
sábado, 27 de agosto de 2011
viernes, 12 de agosto de 2011
Yace la dicha en un nuevo mañana
En este mundo sin esperanza,
yace la dicha de un nuevo mañana,
el resurgir de la luna y los vientos venideros traerán un amor renovado e imperecedero.
Al igual que la vida se repite, y es constante, golpea con fuerza el abismo de pensamientos, de la carga emocional nada se halla, salvo promesas que yacen muertas en un lugar remoto y desanimado, con el sentimiento roto y el rostro cansado.
Que aunque en esta vida caótica, de dolor e injusticias, de gentes malvadas de corazón y con actos de inmundicias, si de ese mundo de fuego, del que resurgen las cenizas cual ave Fénix, vuelve un amor eterno, su existencia, ya sea solo por ese sentimiento, valdrá la pena.
La muerte se lleva las almas, la tierra se lleva los cuerpos, pero el aire y la esencia esparcen ese amor épico por el mundo, y nos impregna de él, hasta el fin de los tiempos
Gerardo G. C.
yace la dicha de un nuevo mañana,
el resurgir de la luna y los vientos venideros traerán un amor renovado e imperecedero.
Al igual que la vida se repite, y es constante, golpea con fuerza el abismo de pensamientos, de la carga emocional nada se halla, salvo promesas que yacen muertas en un lugar remoto y desanimado, con el sentimiento roto y el rostro cansado.
Que aunque en esta vida caótica, de dolor e injusticias, de gentes malvadas de corazón y con actos de inmundicias, si de ese mundo de fuego, del que resurgen las cenizas cual ave Fénix, vuelve un amor eterno, su existencia, ya sea solo por ese sentimiento, valdrá la pena.
La muerte se lleva las almas, la tierra se lleva los cuerpos, pero el aire y la esencia esparcen ese amor épico por el mundo, y nos impregna de él, hasta el fin de los tiempos
Gerardo G. C.
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