viernes, 12 de agosto de 2011

Yace la dicha en un nuevo mañana

En este mundo sin esperanza,
yace la dicha de un nuevo mañana,
el resurgir de la luna y los vientos venideros traerán un amor renovado e imperecedero.
Al igual que la vida se repite, y es constante, golpea con fuerza el abismo de pensamientos, de la carga emocional nada se halla, salvo promesas que yacen muertas en un lugar remoto y desanimado, con el sentimiento roto y el rostro cansado.
Que aunque en esta vida caótica, de dolor e injusticias, de gentes malvadas de corazón y con actos de inmundicias, si de ese mundo de fuego, del que resurgen las cenizas cual ave Fénix, vuelve un amor eterno, su existencia, ya sea solo por ese sentimiento, valdrá la pena.
La muerte se lleva las almas, la tierra se lleva los cuerpos, pero el aire y la esencia esparcen ese amor épico por el mundo, y nos impregna de él, hasta el fin de los tiempos

Gerardo G. C.

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